La Asesina en Serie que Convertía en Jabón y Pastel a sus Víctimas

Mientras Italia padecía el gobierno fascista de Benito Mussolini y estaba inmersa en la Segunda Guerra Mundial, en una pequeña localidad, una mujer estaba llevando a cabo una carnicería que en nada envidiaba a las del frente de batalla. El abuso, el miedo y la superstición llevarían a Leonarda Cianciulli a convertirse en una asesina.

Leonarda Cianciulli fue una asesina en serie italiana, conocida como “la jabonera de Correggio“, por haber asesinado a tres mujeres entre los años 1939 y 1940, convirtiendo sus cuerpos en jabón y pastel de té.

Leonarda Cianciulli

Como en mucho de los casos de los asesinos, Leonarda tuvo una infancia muy complicada, fue el producto de una violación y por tal razón su madre que era alcohólica, no la quería y realmente no cuidaba de ella. Aun siendo una niña, intentó suicidarse en dos ocasiones.

Al hacerse mayor, se casó con Raffaelle Pansardi en contra de la voluntad de su madre que quería que se casara con un primo. Pero al desobedecer, Leonarda creía que en esa ocasión su madre los maldijo.

La pareja se mudó al Municipio de Correggio donde se establecieron para formar una familia. Leonarda quedó embarazada 17 veces, pero tuvo 3 abortos naturales y 10 de sus hijos murieron cuando aún eran niños, por lo cual era extremadamente protectora de los otros 4 que aún vivían. Sus miedos eran alimentados por una vidente que tiempo atrás le había dicho que se casaría y tendría hijos, pero que todos sus hijos morirían jóvenes.

De los cuatro hijos, Giusseppe era su hijo favorito, pero en 1939, Leonarda supo que su hijo mayor, Giuseppe, se había alistado en el ejército italiano para prepararse para la Segunda Guerra Mundial. Esto disparó los temores de Leonarda y estaba determinada a protegerlo a toda costa.

Leonarda despidiéndose de su hijo Giusseppe que se había alistado en el ejército.

Un día tuvo un sueño en el que alguien le dice que para proteger a sus hijos, debía hacer sacrificios humanos. Las víctimas fueron tres clientas suyas de mediana edad, vecinas del barrio.

Fotos de las tres mujeres que fueron víctimas de Leonarda

Faustina Setti fue su primera víctima. Era una mujer soltera que buscaba su oportunidad en el amor. Cianciulli le habló de un posible candidato que vivía en otra ciudad, pero le dijo que no le dijera a nadie acerca de la noticia. También le insistió en que escribiera cartas para sus amigos y familiares y que ella [Leonarda] las mandaría cuando llegara a esa otra ciudad, para que supieran que estaba bien.

El día que Setti iba a irse de la ciudad a ver a su supuesto pretendiente, volvió a visitar a Cianciulli para despedirse y esta le ofreció un vaso de vino con somníferos. Mientras dormía, la asesinó con un hacha y escondió el cadáver en un armario. Cortó el cadáver en partes y guardó la sangre en un bol. Con el cuerpo hizo jabón y con la sangre hizo pastel de té que ofrecía a las mujeres que iban a visitarla y del que tanto ella como Giuseppe comieron.

Cocina que utilizaba para hacer jabón y pasteles con los cuerpos de las víctimas

Estas fueron las palabras exactas que utilizó Leonarda en sus declaraciones:

«Coloque los trozos en una olla, usé siete kilogramos de soda cáustica, la misma que usaba para hacer jabón. Lo mezclé hasta disolver, era una papilla espesa, oscura, que vertí en varios recipientes y después arrojé a una fosa séptica»

Continúa relatando… «Había guardado toda la sangre en una vasija, esperé hasta que se coaguló, la metí al horno, la molí y mezclé con harina, azúcar, huevo, chocolate y mantequilla para hacer unas deliciosas galletas para el té. Hice un montón de galletas crujientes que después serví a mis visitas, aunque Giuseppe y yo también comimos»

Francesa Soavi fue la segunda víctima. En este caso, Cianciulli, le dijo que le había encontrado un puesto de trabajo como maestra en una escuela para niñas en Piacenzia, una ciudad Italiana.

Herramientas utilizadas para matar y descuartizar a Soavi

También le dijo que escribiera cartas para sus conocidos, pero esta vez desde Correggio, detallando su plan. Soavi también fue a visitarla el día que se marchaba (5 de septiembre de 1940), ella corrió una suerte más aterradora, ya que fue descuartizada viva con un hacha.

Virginia Cacioppo fue la tercera y última víctima. Era una cantante soprano y le prometió trabajo en Florencia como secretaria para un misterioso empresario.

Herramientas utilizadas para descuartizar a Cacioppo

Como a todas las demás, le pidió que no dijera nada a nadie. Aquella mañana (30 de septiembre de 1940) antes de partir fue a visitar a Leonarda e igual que Setti le dio a probar el mismo vino con estupefaciente y la asesinó para luego descuartizarla.

Leonarda cuenta lo que hizo con el cuerpo: “Terminó en la olla, como las otras dos… su carne y su grasa eran blancas, cuando se había disuelto le agregué una botella de colonia, y después de un largo tiempo hirviendo pude hacer un jabón cremoso bastante aceptable. Le di barras a mis vecinos y conocidos. Las galletas también eran mejores: esa mujer era muy dulce”.

A la cuñada de Cacioppo le empezó a parecer sospechosa la desaparición de Virginia, pues la última vez que la vio fue entrando a la casa de Cianciulli. Le contó sus sospechas al superintendente de la policía de Reggio Emilia y este abrió una investigación y arrestó a Leonarda no mucho después. Cianciulli no confesó los crímenes hasta que su hijo Giuseppe empezó a parecer sospechoso. Leonarda confesó los crímenes dando todos los detalles posibles para demostrar la inocencia de su hijo.

Fue declarada culpable de sus crímenes y su sentenciada a 30 años de prisión y 3 años en un asilo para criminales.

Cianciulli murió en un asilo criminal para mujeres en Pozzuli el 15 de octubre de 1970 a causa de una apoplejía cerebral. Varias pruebas del caso, entre ellas el caldero donde cocía a las víctimas están expuestas en el museo del crimen de Roma.

Pruebas del caso expuestas en el Museo Criminológico en Roma.

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