El aditivo con “sabor a vainilla” se obtiene del ano de los castores.

Cuando comemos un helado de vainilla, estamos seguros de que ese placentero sabor procede de las exóticas vainas de la orquídea. En ciertas ocasiones esto es verdad. La sustancia responsable del sabor, llamada vainillina, se extrae de estas vainas, previamente impregnadas en alcohol. De dicho proceso se obtienen hasta 250 componentes relacionados con tan agradable aroma, pero la mayoría de ellos desaparecen al calentarse.

Además, estas vainas solo se obtienen de orquídeas con flores polinizadas en unas pocas regiones tropicales del mundo, haciendo muy complicada y, sobre todo, costosa su recolección. También se puede recurrir a la síntesis química del saborizante, aunque es igualmente un proceso costoso. Por eso, algunas empresas se encargan de la búsqueda de aditivos alternativos, que también puedan dotar a los alimentos del mismo sabor a vainilla. Y entre ellas nos encontramos con el castoreum.

El castóreo o castoreum es una secreción de las glándulas anales del castor, olorosa y oleosa, que dicho animal usa para acicalar su pelaje o marcar el territorio en combinación con su orina.

El castóreo se emplea en tintura alcohólica, una vez extraído por trituración de las glándulas que lo segregan

En los Estados Unidos el castóreo es considerado como un aditivo alimentario reconocido como seguro por la Administración de Alimentos y Medicamentos Estadounidense. A menudo es nombrada como “sabor natural” en listas de ingredientes.

Aunque es usada principalmente en comidas y bebidas como parte del sabor a vainilla,​ su uso es menos común para el sabor a frambuesa o fresa. El consumo anual industrial de castóreo es muy bajo, alrededor de 136 Kilogramos​ frente a las más de 1.179 toneladas anuales de vainillina. Esto debido a que su obtención tampoco es especialmente sencilla. 

La muestra más antigua de glándulas castóreo disecadas por varios años

En la antigüedad los castores eran sacrificados para después vaciar sus glándulas anales. Sin embargo, actualmente existen granjas en las que se crían estos animales, que son frotados con una especie de contenedores en los que se libera la secreción oleosa, en un proceso de simulación como si estuvieran marcando territorio.

Las cantidades obtenidas son muy bajas, de ahí que sea un saborizante poco utilizado, con un consumo aproximado de 132 kilogramos por año.

Pero el castóreo es aún más conocido en la industria del perfume, aunque con el tiempo se ha cambiado por un sustituto sintético. En el pasado se dejaban secar las glándulas anales del castor durante un mínimo de dos años, para obtener un compuesto de olor similar al cuero, muy preciado para la fabricación de muchas fragancias.

Decenas de glándulas anales del castor en proceso para ser triturada y extraer el la sustancia castóreo.

Pero hay màs, el castóreo es también usado para aumentar el sabor y el olor de los cigarrillos. Asì que cuando estes disfrutando de tu cigarro, puedes tener este dato presente.

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