Cinco métodos de tortura más aterradores de la santa inquisición

La Santa Inquisición fue una organización creada en el siglo XIII para combatir a todo aquel que se alejara de la fe, además de actos que consideraban amorales.

Vivió su mayor esplendor en la Edad Media y actualmente no sólo es recordada por la cantidad de cadáveres que dejó en Europa, si no por el uso de multitud de instrumentos de tortura capaces de arrancar una confección a homosexuales, brujas o blasfemos.

Detallare a continuación los 5 instrumentos de tortura mas sangrientos utilizados por la mal llamada “Santa Inquisición”

Instrumentos de tortura

  • La doncella de hierro: Fue un instrumento utilizado para la tortura y la ejecución de la pena de muerte que consistía en un sarcófago forrado interiormente de pinchos de hierro.
La doncella de hierro, diseñada con cara que se podría reconocer como María la madre de Jesús

Lo que más llama la atención es la presencia de docenas de clavos punzantes y oxidados. Estaban diseñados para ensartarse en la víctima esquivando los órganos vitales en cuanto la doble puerta se cerrase. Esto permitía que la persona siguiese viva y en posición vertical. Además, había un clavo no movible que estaba en la posición del pene para infligir más daño.

Las puertas eran cerradas lentamente para que las puntas de los clavos pudiesen penetrar en los brazos y piernas del hombre en varios puntos, además de otras muchas partes de su cuerpo como pueden ser el pecho, los hombros o los ojos, pero sin llegar a matarlo directamente; esto le causaba un gran dolor durante un par de días hasta que finalmente moría.

  • El potro: era un instrumento y un método de tortura en el que el acusado era atado de pies y manos a una superficie conectada a un torno (el potro). Al girar, el torno tiraba de las extremidades en sentidos diferentes, usualmente dislocándolas pero también pudiendo llegar a desmembrar.
Un potro de tortura en la Torre de Londres.

Se ponían en los brazos y muslos del reo, y se iba dando vueltas a las cuerdas a medida que el juez preguntaba y el reo callaba; a veces, para agravar el dolor, se rociaban de agua las cuerdas durante el suplicio, y como eran de esparto se encogían y hacían más profundas las heridas.

Funcionamiento del potro al momento de torturar a un prisionero
  • La cuna de Judas: Es una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alza a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión.
“Cuna de Judas” en el museo de la tortura de Friburgo de Brisgovia Alemania.
  • La pera de la angustia: también conocido como pera veneciana o pera vaginal, consistente en un objeto metálico con forma de pera que era introducido en la boca, vagina o ano de la víctima.​ Una vez en el interior de la cavidad elegida, se abría, produciendo numerosos desgarros.
Pera de la angustia en el Museum der Festung Salzburg, Austria

   Básicamente, este artefacto era introducía en la cavidad vaginal, oral o anal según el delito del que estuviese acusado el torturado. Una vez dentro, la pera incluía un tornillo o manivela que hacía que se abriese al girarlo, provocando un desgarro muy doloroso. Existía una variante que además desplegaba púas metálicas, con resultado generalmente mortal para la víctima.

  • La sierra: es un método de tortura que emplea una sierra tal como aparece en la ilustración. A consecuencia de la posición invertida del condenado, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre. De esta forma la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según relatos del siglo XIX.
Ilustración de como era utilizada la sierra

La sierra se aplicaba a menudo a homosexuales, aunque principalmente a hombres. En España la sierra era un medio de ejecución militar hasta el siglo XVIII. Cataluña, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), los guerrilleros catalanes sometieron a decenas de oficiales enemigos a la sierra. Mientras que en la Alemania luterana la sierra esperaba a los cabecillas campesinos rebeldes, y en Francia a las brujas preñadas por Satanás.

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